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¿Por qué andamos cuando nos cuesta pensar? Artículo de Cooking Ideas

Por oec

por que andamos cuando nos cuesta pensarArtículo de Cooking Ideas-un blog para alimentar tu mente de ideas.

Todos hemos experimentado esa sensación en algún momento. Esa situación en que nuestra mente está aturullada y, doctor por mucho que lo intentemos, no damos con la respuesta apropiada para resolver tal o cual cuestión. No encontramos la inspiración necesaria para pergeñar esa solución con el punto adecuado de originalidad y brillantez que nos permita resolver el entuerto que tenemos entre manos. Es entonces cuando, cansados de mirar el techo de la oficina, decidimos salir a tomar un poco el aire. Damos cuatro pasos y… ‘¡Voilà!’. Como por arte de magia, las ideas comienzan a sucederse a un ritmo frenético. Nuestra creatividad se dispara y no podemos parar de crear.

Hasta la fecha, pese a que nuestros mayores, en su inmensa sabiduría, nos insistían una y otra vez en los beneficios del ejercicio físico para evadirnos y rendir mejor en el trabajo, nadie nos había dado una explicación científica que nos ayudase a entender qué diantres ocurría en nuestro organismo. Un estudio realizado por Marily Oppezzo y Daniel Schwartz, de la Universidad de Stanford, ha venido a resolver estas incógnitas y a alentarnos, con razones de peso, a levantarnos de la silla del despacho y salir a dar un paseo.

Escritores de reconocido prestigio como James Joyce o Virgina Woolf ya se percataron de ello. Otros tantos mantenían la firme convicción de que hasta el momento en que sus piernas no se ponían en funcionamiento, su pensamiento permanecía impasible, inmóvil. Sin embargo, en el instante en que emprendían un pequeño paseo, realizaban una ruta por breve que esta fuera, encontraban la inspiración necesaria para redactar y zambullirse en las historias en que se encontraban inmersos sus personajes. Es más, genios de nuestra historia más reciente como Steve Jobs incluso organizaban reuniones con sus empleados caminando.

Todo comienza por los cambios que se producen en la química de nuestro cuerpo. Porque, al caminar, sin necesidad de someter a nuestro organismo a un gran esfuerzo, nuestro corazón bombea más deprisa. Esto provoca que la cantidad de sangre que circule sea mayor y que el oxígeno llegue con mayor frecuencia, no solo a nuestros músculos, sino también a todos nuestro órganos, incluido el cerebro. Así, los procesos que allí tienen lugar se realizan con mayor eficacia y agilidad.

Para corroborar todos estos beneficios, Marily Oppezzo y Daniel Schwartz sometieron a 176 voluntarios a cuatro pruebas en las que debían de resolver ciertas cuestiones de pensamiento creativo sometidos a distintas situaciones. En algunas ocasiones debían dar una respuesta después de un pequeño paseo y en otras tendrían que contestar sin haber levantado el culo de la silla.

Los resultados no dejaron lugar a dudas. La creatividad se incrementaba en un promedio del 60% en todos aquellos casos en que los participantes daban un paseo. Poco importaba que el ejercicio tuviera lugar en un sitio abierto o en uno cerrado. Era la acción de caminar, y no el entorno en que tuviera lugar, el factor clave para incrementar la creatividad. Tanto si la ruta había tenido lugar en mitad de un parque cercano, como si se había producido sobre una cinta en una pequeña habitación de la universidad, las respuestas venían a sustentar la hipótesis de la que partía el estudio.

Además, estos investigadores de la Universidad de Stanford pudieron constatar que, más allá de la mejora de la creatividad que experimentaban los voluntarios durante el paseo, le inspiración se mantenía algún tiempo después en reposo. De las cuatro pruebas a las que fueron sometidos los participantes, tres consistían en encontrar soluciones creativas. Por ejemplo, a un objeto usual como pudiera ser un botón, debían darle un nuevo uso original y distinto. Para darlo por válido, siempre y cuando dicha utilidad fuera viable, el nuevo uso también debía ser distinto del resto de personas que tomaron partido en la investigación.

En un porcentaje elevado de los casos, los voluntarios que respondieron antes o durante un paseo acertaron a dar una respuesta acertada y original. No obstante, no ocurría lo mismo en la prueba en que las personas que formaron parte de la investigación tenían que resolver una cuestión en la que solo era válida una respuesta.

Al contrario de lo que ocurría cuando de creatividad se trataba, el porcentaje de acierto disminuyó. Esto permitió a los investigadores corroborar que un ligero paseo de entre 5 y 16 minutos podía aumentar la inspiración, pero no era igualmente útil a la hora de resolver cuestiones donde no hubiera margen para la creatividad. “Si estás buscando una única respuesta correcta a una pregunta, seguramente prefieras que multitud de ideas diferentes burbujeen en tu mente”, tal y como afirmaba Marily Oppezzo, la coautora de la investigación.

“Muchas personas afirma anecdóticamente que piensan mejor al caminar. Al final podríamos estar dando un paso, o dos, hacia el descubrimiento de por qué”, afirmaban los autores del estudio en el encabezamiento del mismo, publicado en la revista Journal of Experimental Psychology. Con esta investigación, además, Oppezzo y Schwartz han lanzado el guante a sus colegas para que, siguiendo sus pasos, intenten comprobar si cualquier actividad física tendría los mismos resultados en nuestra creatividad que caminar.

Por lo pronto, ya no tendremos excusas para sacar unos minutos al día y salir a dar un paseo. Más allá de los probados beneficios que esta actividad tiene sobre nuestro organismo, también nos ayudará a agudizar nuestro ingenio.

Fuente: Cooking Ideas

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